Un chaleco de sastre es de esas piezas que ordenan un look en un gesto. Este lo hace sin rigidez: la raya diplomática aporta oficio y los hilos de color le quitan solemnidad, así que favorece sin imponer un papel. Al ponértelo notarás cómo las costuras acompañan tu figura tal y como es, marcando lo justo y dejando respirar. Es la prenda que te permite ir arreglada siendo tú, sin sentir que vas disfrazada.
¿Cómo combinarlo? #OhlaTip
-
Dúo de sastrería: con el pantalón de traje de raya diplomática a juego, salones negros y un bolso de color vivo que rompa la seriedad del conjunto.
-
Día de museos: sobre una camisa blanca oversize, con vaqueros anchos y mocasines, dejando que los puños de la camisa asomen bajo las sisas.
Cuidados especiales
-
Lávalo a máquina en agua fría y con colores similares; el forro agradece un ciclo suave.
-
No uses lejía: los hilos de color de la raya diplomática mantienen mejor su viveza sin blanqueadores.
-
Nada de secadora. Cuélgalo en percha nada más lavarlo para que la sastrería recupere su forma sola.
-
Plancha del revés a menos de 100 °C, sin dejar la plancha apoyada sobre los botones.







